Abogado y periodista devenido en escritor, José Ignacio García Hamilton enarbola el estandarte de aquellas voces privilegiadas que, con dolorosa cadencia, sacan a relucir la ineludible faceta de aquellos próceres que empapelaron nuestra juventud de sueños virtuosos e idealistas: la humanidad y sus necesarias limitaciones.

Sorprende en García Hamilton la curiosidad voraz que narran las páginas de su obra; curiosidad que parece liberar a sus figuras del rígido barniz protector sin perder por ello su trascendencia heroica.





Desde muy joven, y más aún desde su ingreso al Congreso Nacional como diputado por su provincia natal, José Ignacio se mostró interesado por entender el movimiento peronista. Las múltiples facetas, muchas de ellas opuestas, enfrentadas o contradictorias, que signan la maquinaria justicialista del poder lo dejaban perplejo. ¿Cómo y por qué los peronistas de las extracciones más diversas pueden sentirse de un mismo colectivo y abrazados por una misma praxis? ¿Qué los une? La respuesta a este interrogante no podía estar sino en el origen. Ese origen es el propio Juan Domingo Perón. El militar, el político, el deportista, el conductor, el estratega, el seductor, pero sobre todo, el hombre: la historia de su vida, familia, actitudes, gustos, decisiones, su manera de ser y de actuar, los hombres y las mujeres que lo rodearon.